Sentencia Julio 31 de 1992

122- NULIDAD DE LA SENTENCIA. Por errores sustanciales

Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Cuarta

Consejero ponente: Dr. Carmelo Martínez Conn

Sentencia: Julio 31 de 1992

«Debe precisarse «cuando se origina nulidad en la sentencia  que pone fin al proceso».

Al respecto, la Sala tuvo oportunidad de pronunciarse en  sentencia del 9 de diciembre de 1986, con ponencia del Dr. Jaime Abella  Zárate, así:

«Las causales de nulidad de la sentencia deben estar acorde  con las características de este recurso extraordinario de revisión  que obedece más a los motivos externos o trascendentes del proceso  y puede dividirse en dos grupos: a) Las originadas en error en que  se incurre en la etapa decisoria, como vicios propios de la sentencia,  como por ejemplo la adoptada como menor número de votos o la carente  totalmente de motivación o de congruencia en el caso debatido, etc,  b) las originadas en errores graves y no saneados del proceso, en  que se incurrió antes de entrar para fallo y que no pueden ser otros  que los señalados por la ley como causales de nulidad durante la época  en que se desarrolló el proceso.»

En el mismo sentido se pronunció la Corporación en sentencia  del 6 de julio de 1988, con ponencia del Dr. Julio César Uribe Acosta,  diciendo:

«En esta materia los procesalistas están de acuerdo en señalar que  la nulidad originada en la sentencia se genera cuando ella se dicta  en un proceso terminado anormal- mente por desistimiento,  transacción  o perención, o cuando se condena a quien no ha figurado como parte,  o cuando el proveído se profiere estando legalmente sus- pendido el  proceso. Igualmente, cuando la sentencia apa- rece firmada con mayor  o menor número de magistrados, o adoptada con un número de votos diverso  al previsto en la ley. Igualmente, la que provea sobre aspectos que  no corresponden ora por falta de competencia, ora por falta de jurisdicción.  Podría darse también la causal cuando la providencia carece completamente  de motiva- ción, pues el artículo 163 de la Constitución Nacional  ordena que «toda sentencia deberá ser motivada». En esta materia no  puede confundirse la nulidad del proceso (artículo 152 del C.P.C.),  con la generada en la sentencia, que solo admite el manejo fáctico  que se ha dejado precisado, en todos los casos en que el fallo no  era susceptible de otros recursos».

Entonces, de acuerdo con este desarrollo jurisprudencial, puede afirmarse  que los errores sustanciales en la sentencia generan su nulidad y  por ende ameritan la revisión de la misma extraordinariamente.»

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